Escrito por Roberto Albert Lunes 17 de Mayo de 2010 08:34
Lo que vivimos ayer en el seno del equipo es algo muy difícil de explicar. Dicen que el cuerpo humano es capaz de superar grandes retos y adversidades, pero lo que hicimos ayer es una verdadera gesta.A las 12 de la mañana daba comienzo en Teruel la Final de Campeonato de España Universitario que nos enfrentaba a la UCAM de Murcia. Estábamos muy mentalizados en llevarnos el oro costara lo que costara y sin mirar más allá de lo que teníamos horas después en Gijón. El partido no se pudo poner más cuesta arriba, y es que aunque llevábamos el peso del partido en todo momento con el desgaste que ello supone Murcia se adelantaba por partida doble con la mayor de las fortunas, pues aunque no habían creado demasiado peligro se ponían 0-2 con dos goles en propia puerta. Mi desesperación se hacía más palpable cuando minutos después nos cargábamos de faltas y Bebe, jugador del Pozo, ponía el 0-3 gracias a un gol de doble penalti. Así llegábamos al descanso y lejos de venirnos abajo, sacamos lo mejor de nosotros mismos para intentar dar la vuelta al marcador.
La segunda parte comenzó mejor y recortamos distancias gracias a un gol de Ximo, aunque nuestra defensa tan agresiva supuso que a los 8 minutos de la reanudación ya estuviéramos con cinco faltas y al poco Bebe volvió a marcar con otro tiro desde los 10 metros. La incredulidad era palpable en nuestros rostros porque aunque Murcia estaba haciendo su partido no podíamos creer que la amplia renta en el electrónico.
Pero el deporte tiene estas cosas y el fútbol sala más si cabe. Cuando nadie daba un duro por nosotros comenzó una remontada épica que acabó con un 4-4 al final de los 40 minutos reglamentarios. Se debía jugar dos prórrogas de 5 minutos cada una, el equipo estaba reventado pero nadie se quería conformar con la plata y cuando todos estábamos pensando ya en quien tiraría los penaltis, Márquez emulando a lo que había hecho Forlán pocos días antes en la Final de la Europa League, marcó el 5-4 a falta de 12 segundos para el pitido final. Ninguno pudimos contener la euforia y más con el bocinazo final. Os podéis imaginar la piña que hicimos y casi sin tiempo para saborearlo corriendo a la ducha porque en la puerta del pabellón nos esperaban con 4 coches alquilados para poner rumbo a Gijón. La alegría de la medalla de oro fue por partida doble ya que además del consecuente título, la condición de Campeón de España Universitario nos otorga el derecho a ser el representante español este verano en el Europeo Universitario que se celebrará en Croacia del 18 al 24 de Julio.
Y bueno, a las 14.30 de la tarde comenzaba el “viaje de pirados” para llegar a tiempo al segundo partido de la eliminatoria de Ascenso a División de Honor que nos enfrentaba a las 21.30 en el pabellón de Gijón El Llano. Sólo diré que paramos tan solo una vez a repostar y llegábamos a eso de las 21.10. El partido se retrasó 20 minutos de cortesía para que pudiéramos calentar un poco y casi sin darnos cuenta comenzaba el partido. Y aquí vino la 2ª gesta del día, ni los propios jugadores de Gijón salían de su asombro, como podía ser que hubiéramos jugado una final por la mañana con 2 prórrogas incluídas, que hubiéramos hecho 750 km de tirón y que estuviéramos jugándole a Gijón de tú a tú. Nos fuimos 1-0 al descanso y Ricardo decidió tirar el resto. El planteamiento para la 2ª mitad fue claro, había que arriesgar y saldríamos a presionar arriba. Conseguimos empatar a 1 y cuando mejor estábamos jugando nos pitaron un penalti en contra un tanto riguroso que Gascó detuvo con una parada antológica. Yo pensaba que nos llevábamos el encuentro y la eliminatoria y más cuando tuvimos un doble penalti para hacerlo que su portero paró muy acertadamente. La fortuna no nos sonrió en esta ocasión y minutos después en la jugada menos peligrosa de todas Luisjo chutaba en semifallo y ponía el 2-1 a falta de 2 y medio para el final. Sacamos portero – jugador y aunque tuvimos ocasiones la heroica no pudo ser y mañana tendremos que jugar a las 12 el partido de desempate.
No sé qué ocurrirá mañana, pero pase lo que pase estoy muy orgulloso de este equipo, de su profesionalidad y sobre todo del compromiso que estamos mostrando a todos los niveles. Si me permitís la expresión… tenemos “los huevos muy gordos”!!
Un saludo, Rober.






